Información histórica sobre el municipio Disponible en: Ajuntament d'Alcover

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HISTORIA

Los primeros pobladores

Los vestigios de la presencia humana más antigua cerca de Alcover son los restos de industria lítica del Paleolítico Superior (periodo Auriñaciense) encontradas en el yacimiento del Puente de Goi. Otras posteriores son los hallazgos del yacimiento de Picamoixons o las del yacimiento del Tossal en Balanyà

 

La edad de los metales y la cultura ibérica

El Cau d'en Serra es una de las cuevas sepulcrales calcolíticas (inicio de la metalurgia del cobre) más importantes de Cataluña. El yacimiento íbero del Vilar en Valls es uno de los más importantes cerca de Alcover. Sin embargo, en la partida del goteo se encuentran los restos de un poblado ibérico.

 

los romanos

Al 218 aC el ejército romano desembarca en Empúries y en Tarraco. En esta época probablemente se empezó a utilizar la famosa piedra de Alcover o piedra de la Lloera. La inscripción romana sobre piedra de Alcover más antigua que se conoce data del 71 aC.

Los restos romanos de una fábrica de ladrillos en la partida del Burguet y las de un conjunto termal con sepulcros en la partida del Cogoll, evidencian la presencia de villas romanas cerca de Alcover.

 

Los visigodos y los musulmanes

Al 476 dC el último emperador romano es destituido y se inicia la época visigótica. De este periodo puede pertenecer una pieza de mármol decorado que actualmente se conserva en el Museo Municipal de Alcover.

Desde el 713-714 dC hasta el siglo XI el territorio del campo de Tarragona conoció la presencia árabe, aunque se tienen pocas noticias. Esta ocupación fue importante por el pueblo. Los topónimos "Benijau" y "Alcover" son de esta época. Probablemente también lo son los restos de una torre del mas de Mont-ravà.

 

De la conquista cristiana a la guerra civil catalana

El año 1.059 aparece documentado por primera vez el nombre de Santa María de Alcover. Ahora bien, el nacimiento histórico de Alcover como municipio y como villa es el día 9 de abril de 1166 cuando el rey Alfonso II de Aragón y I de Cataluña (1157-1196) da a la ciudad la "Carta de 'acapte "(carta de población).

En mayo de 1462 estalla la guerra civil catalana y el 21 de agosto de 1464 Alcover, después de haber resistido dieciocho meses en solitario y de haber aguantado dos sitios, se rinde. Las tropas del rey Juan II entraron en la villa por una brecha que hicieron a la muralla. El arzobispo Pedro de Urrea castigó la villa, ajusticiando a sus jurados, cambiándole el nombre por el de Vilanova del Campo y quitándole todos los privilegios. El pueblo perdió muchos habitantes y quedó completamente arruinado.

 

De la guerra civil catalana a la guerra de los segadores

El 1476 el arzobispo Pedro de Urrea vuelve los privilegios tomados a Alcover. En 1482 la villa estaba bastante recuperada y totalmente reedificada. A partir de este momento comienza una lenta recuperación que culminará a últimos del siglo XVI y principios del XVII. En este periodo, la demografía experimenta un notable incremento, en parte gracias a la fuerte inmigración de origen occitano. La riqueza del pueblo se sustentaba sobre la industria textil. Los trapos y ropas de Alcover son mencionados en todas las geografías de la época. Todo ello conduce a una notable fiebre constructora. Es entonces cuando se construye el convento de Santa Ana (1582), la nueva Casa de la Villa (1591-92), la iglesia de la Asunción (1594-1630), la nueva planta y la iglesia del convento de Santa Anna (1617), la capilla de la Concepción (1634), diferentes reformas y una ampliación de la muralla, así como muchas casas particulares: es la Rosa Barra (1598), es París (1600), es la Guerber (1608), ca la barredora (1612), ca Cosme y la Abadía (1618), es Maginet (1619), entre otros. Todas ellas aún se conservan.

En estas actividades constructivas participó el arquitecto Pere Blai, el máximo exponente de la arquitectura renacentista en Cataluña, cuya presencia está documentada en la iglesia de la Asunción y en la de Santa Ana y atribuida a Ca Cosme y la Abadía.

Fruto de la riqueza local, y a partir de la organización de cofradías, la actividad festiva toma una notable volada. Tanto la procesión del viernes Santo, organizada por la Congregación de la Sangre, como la fiesta de Santa Úrsula, son de finales del siglo XVI. También en esta época se habla de bailes hablados, grallers, juglares, bestiario y gigantes.

También en esta época hay grandes convulsiones sociales y políticas. Destaca el fenómeno del bandolersisme que, entre finales del siglo XVI y principios del XVII, adquirió en Alcover una notable virulencia, haciendo que se confirmaran dos partidos rivales, los buitres y los porrones, que tuvieron partidarios en toda la comarca y que buscaron su equivalencia en los Nyeros y cachorros. De Alcover procedían algunos de los famosos bandoleros de la época, como Miquel Morell, Miquel Catalá o Pere Voitor, entre otros.

 

Los siglos XVIII y XIX

Después de la Guerra de Sucesión y del Decreto de Nueva Planta la industria papelera empuja en la villa de Alcover. Los molinos, algunos de ellos todavía existentes, mayoritariamente se ubicaban en el valle del río Glorieta. La demografía del pueblo vuelve a hacer otro salto. Como consecuencia del incremento de la devoción, se construye la ermita de las Remedios, que pronto toma el relevo a la devoción procedente de la Edad Media por el santuario de las Virtudes, procedente de la Edad Media.

Uno de los hechos bélicos más importantes de la época es la batalla del Puente de Goi, o de Valls, que tuvo lugar el 15 de febrero de 1809 y en el que las fuerzas francesas de Saint-Cyr derrotaron las de la Junta superior.

En 1846 el término de Alcover agranda después de las anexiones de las zonas del Burguet, la Plana y el Samuntà.

Época de mejoras de infraestructuras. A partir de 1855 se instala el alumbrado público. En 1863 se inaugura la línea férrea Tarragona-Lleida. En 1865 s'Empedrat las calles de la villa.

La aparición de la filoxera y el descenso de la industria textil y papelera provocan, hacia finales del siglo XIX, una emigración del campo hacia la ciudad y la población se ve gravemente reducida.

Alcover durante el siglo XX

Durante el siglo XX, Alcover ha vivido una gran vitalidad del asociacionismo, pero también una gran conflictividad local. En el primer apartado hay que destacar, primero, la sociedad Círculo de Amigos, creada en 1901, y el Sindicato Agrícola, fundado en 1920. Ambas aún persisten. Después del paréntesis de la Dictadura franquista, el asociacionismo se reavivó. El fruto más importante del segundo período es el Centro de Estudios Alcoverenses, construido en 1977.

En cuanto a la conflictividad sociopolítica, hay que recordar las huelgas de 1918, que acabaron con un jornalero muerto (asesinado por un propietario) y propiciaron la instalación, en 1920, de un cuartel de la Guardia Civil. Este precedente influyó en que, al estallar la guerra civil, la violencia contra los simpatizantes de la rebelión militar fuera especialmente dura (asesinatos y quema de bienes religiosos). Igualmente, la represión de posguerra también fue muy dura.

El siglo XX también es el de la gran transformación urbana del pueblo. Las diferentes oleadas migratorias de los años 50, 60 y 70 significaron un cambio urbanístico significativo fuera de las murallas. En 1942 se redacta el proyecto de ensanchamiento de la zona de las Ruedas y el Colegio. Posteriormente, se urbaniza el barrio de las Casas Nuevas. En 1965 se aprueba el proyecto de urbanización de las Masies Catalanes. Durante la época democrática, la fisonomía del pueblo experimenta continuas nuevas transformaciones.

En el apartado cultural destaca la creación del Museo Municipal de Alcover (1966), que reúne, sobre todo, una importante colección paleontológica.

 

Bibliografía utilizada:

  • AADD. Pequeña historia de Alcover.
  • AADD. Alcover; una historia.